Facebook
Sus propietarios, oriundos de la capital, iniciaron este proyecto de alojamiento en el año 2008.
Proyecto apoyado por Turismo de Portugal dentro del QREN, e inaugurado en el primer semestre del 2010.


Con climatización ecológica por geotermia, consta de 10 habitaciones completamente equipadas, de las cuales 3 son dobles, 6 de matrimonio y 1 para personas con movilidad reducida. La casa dispone de sala de juegos con bar y una sala de conferencias, zonas de ocio y relax, tales como sauna, jacuzzi, baño turco y una piscina exterior climatizada. Tenemos bicicletas a disposición de los clientes para paseos por la zona.

Se sirven desayunos y existe la posibilidad de cenas con reserva previa, así como otras actividades en asociación con empresas de actividad turística.
Fachada de la casa, con logotipo.
Destaca la Iglesia Matriz.
Ordenación heráldica del Blasón.

La aldea de Vilar Torpim está situada a 9 Km. al sudoeste de la sede del Concejo, en la margen derecha de la ribera de Avelar, afluente del rio Coa.

Esta población es muy antigua, hablándose de ella ya en tiempos de Fernando Magno, Rey de León, en 1039. Mas tarde, en 1176, fue donada por Fernando II de León a los monjes de la Orden Militar de San Julián de Pereiro, pasando a la Orden de Cristo cuando esta región fue anexionada por Portugal por el Tratado de Alcañices. El nombre de Torpim viene de "Turpino", obispo guerrero francés que, bajo las órdenes del Rey de León, lucho aquí contra los moros. A su vez, el nombre de Vilar deriva del término "villae" que significa casa agrícola del periodo romano. En la zona del Barrocal aun se encuentran vestigios de la antigua calzada romana incorporada a la Vía Imperial que unía a Egitana a la Ciudad de Guarda.

En los siglos XV y XVI fue un importante centro de paso de mercancías, existiendo una relevante aduana.

Fue primer Barón de Vilar Torpim, Francisco José Pereira, nacido en Vilar Torpim el 28 de septiembre de 1783, hijo de Francisco José Pereira, Mayor de Infantería, y de Mariana Victória Ferreira Cardoso. Se casó el 15 de enero de 1804 con María José de Sá Pereira, nacida el 23 de junio de 1785, hija de Antonio Domingas de Sá, Teniente Coronel, y de Rosa Mariana de Andrade. En las luchas liberales desempeñó un papel significativo ya que fue cuartel general del General Conde de Bomfim, quien se instaló en la Casa del Hidalgo.

"Es una población soberbia, con casa de sólida construcción, donde la vetustez se asoma a cada paso. Al echar una ojeada notará que son numerosos los signos de nobleza, especialmente el aspecto sereno y sobrio de sus habitantes, pueblo de grandes padecimientos. Hoy día habitada por gente anciana, Vilar Torpim, muestra lo que queda del pueblo guerrero que allí habitó, alientado por las hordas invasoras que, en tiempos de conflicto cruzaban la ribera de Touroes y atacaban la colina, arrasando y robando todo lo que encontraban por el camino.
Antes de la decadencia fue durante mucho tiempo lugar de parada para quien andaba de camino, sobre todo caminantes y peregrinos, poseyendo buenas instalaciones. En términos monumentales destaca la Iglesia Matriz y el Solar de los Saraivas, el lagar y el puente viejo y varias fuentes y capillas. Resaltar la Iglesia Parroquial, de raíz medieval, con una única nave, cuya mayor peculiaridad está en la capilla renacentista de su interior, donde se encuentra un túmulo de granito, con estatua yacente del noble caballero D. Antonio de Aguilar, que fue señor de estas tierras y gentes. El resto de lugares de culto, dignos por la suntuosidad con que se imponen, demuestran la desmesurada fe de este pueblo: las capillas de San Antonio, de San Antón y del mártir San Sebastián, esta última algo alejada de la población. En los recovecos que conducen a los lugares reseñados, es de destacar la fuente romana, próxima a la capilla de San Antonio, y las fuentes del Lagar y de las Carvalheiras, filones de donde provenía el agua que abastecía la sede. Destacar también el calvario en granito oscuro, alzado sobre fuerte peana de cinco escalones.

Notable, imponente y rico el Solar de los Saraivas, o Casa del Hidalgo, cuya construcción resulta del siglo XVIII y que presenta majestuoso blasón sobre el pórtico principal. Este bello solar acogió a las familias que dominaban al pueblo, propietarias de las mayores riquezas del término, si bien también consta que había servido de hospital de sangre durante las luchas liberales.

Un vistazo por los caminos que rodean Vilar Torpim nos hará tropezar con algunas "sepulturas", valioso testimonio de estas tierras rayanas, de muy fuerte creencia religiosa. Las sepulturas no son más que cruces de granito o nichos excavados en la roca que, erigidos, indican donde hubo tragedia o lugares de especial devoción. Ellos representan la fe popular, el temor al Creador, más también la superstición y el augurio de quien andaba por estos caminos aislados como su necesario modo de vida.
Casa dos Poços 2010 | Todos los derechos reservados